Cómo enterrar a un padre desaparecido

Editorial Marea 2011

Del sitio Cronistas de Indias

para que cuando tengas la edad adecuada y si yo no estuviere presente, comprendas mejor el tiempo que te tocó para nacer y puedas también juzgarme sin impresiones de intermediarios.

En 160 páginas, Sebastián Hacher traza la crónica de una búsqueda por distintos puntos del mapa, en la que acompaña a su amiga, la artista plástica Mariana Corral, tras las huellas de su padre ‘Manolo’, desaparecido por la dictadura hace más de treinta años. En 1977, intuyendo el “monstruo grande” que lo acechaba, el hombre le había dejado a su hija una carta escrita desde un bar de la capital.

‘Manolo’ -Manuel Javier Corral- no se equivocó. Recién se había separado de su mujer, que se oponía a su militancia, y menos de un año después fue secuestrado en en un operativo policial en la provincia de Misiones. No se supo más de él. Cuando cumplió 17, Mariana recibió de manos de un tío paterno las seis páginas manuscritas. La carta generó para ella un efecto en cadena, al que más tarde se sumó Sebastián:

Mariana es como mi hermana postiza, nos conocimos en el ambiente que surgió después de la crisis de 2001”, CUENTA en una conversación con el diario Tiempo Argentino.“La idea de ayudarla a encontrar y reconstruir la historia del padre empezó como una ayuda de amigo, y en el camino nos dimos cuenta de que era un libro”, le DIJO a Página/12.“El nivel que existió fue de total confianza, hubo sólo dos entrevistas, el resto fue caminar juntos y registrar los distintos momentos.

 

Hacher -autor de los libros GAUCHITO GIL (2008) y SANGRE SALADA (2011)- cuenta además que uno de los animadores del proyecto fue JUAN VILLORO, a quien durante un taller de periodismo le leyó la primera escena que había escrito: “Esto es un libro, pues”, fue la respuesta del mexicano.

Al resultado final lo recorre el arte. En algún momento, Mariana Corral -maestra de Educación Plástica y cofundadora del Grupo de Arte Callejero de Buenos Aires- decide intervenir la carta, y la recorta, la dispersa y la reconfigura en un collage, “como una forma de mantener el diálogo abierto”.

Ese ejercicio de duelo creativo es luego elevado al máximo el 2 de noviembre de 2011. Ese día -un Día de Muertos según la tradición prehispánica- se llevó a cabo el entierro simbólico del padre desaparecido, en el Cementerio de Flores, con una ceremonia a la que asistieron familiares y amigos: “Porque es el único día en el que podíamos hacer algo así en el cementerio: enterrar una foto, llorar y reírnos frente a una tumba inventada”.

El libro -el cuarto de la COLECCIÓN FICCIONES REALES, dirigida porCRISTIAN ALARCÓN– fue presentado en diciembre pasado en la terraza de la Fundación Tomás Eloy Martínez (VER VIDEO), donde el periodista y escritor Leopoldo Brizuela calificó así este trabajo:

Me parece una obra de arte que medita sobre la función del arte en medio del horror.
En marzo de 1977, antes de intentar escapar del país, Manolo Corral escribió una carta para contarle su vida a Mariana, que por entonces tenía dos años. La familia la guardó hasta que ella cumplió los 17. Entonces, se la dieron. Durante mucho tiempo, esa carta fue el único acceso a la historia del padre. En 2003 empezamos a buscar información. En 2010 encontramos las piezas que faltaban: aparecieron las exnovias, otras cartas, viajes y zonas oscuras. De esa búsqueda alocada se trata el libro. La carta empezó a tener otros significados. Pero todavía sigue valiendo la pena leerla.

El resto de la carta se puede leer en el blog del libro.